Licda. Olga Ovares Araya, MBA
Directora Ejecutiva
Comisión Nacional de Rescate de Valores

Etimológicamente la palabra ética se deriva del término griego êthos, que siglos atrás significaba morada del hombre o lugar donde habita el hombre. Con el paso del tiempo en la sociedad griega, una serie de sofistas o maestros del saber cuestionaban y criticaban las normas y valores tradicionales de su sociedad y los sometían a exámen. Es así como se origina la ética como disciplina.

Para compartir esta reflexión con usted, lector vamos a entender por ética: la disciplina que enseña cuál debe ser el comportamiento correcto del ser humano. En esta definición se destaca el "debe ser", por cuanto es de libre escogencia. Yo ser humano elijo el tipo de vida que deseo vivenciar en la cotidianeidad, en el día a día, en cada acto de mi vida.

La conducta ética es personal, por cuanto el individuo en forma consciente, libre y voluntaria es responsable de sus propios actos. Por tanto la persona ética declara, actúa y se comunica de tal forma que expresa un verdadero interés por someterse a las reglas de la convivencia social.

Entendiéndola de esta forma, la ética es más que actuar dentro del marco de la ley, por cuanto la conducta ética y las acciones trascienden la ley. La ley es impersonal y clara. La ética es imprecisa y muy personal. "Una norma moral es aquella ante la cual nos sentimos obligados, el derecho viene acompañado de una coacción externa. El derecho puede ser injusto de acuerdo con la percepción ciudadana, mientras que la moral no puede serlo".

La ética no es un simple concepto filosófico, demanda una actitud unitaria e integral de la persona. Por ello la persona sujeta a la ética actúa correctamente a nivel privado, profesional, familiar o público. Lo correcto en el trabajo lo es en todo lo demás.

Necesitamos comprender, cuando reflexionamos sobre la ética la obligación de buscar y ofrecer la mejor calidad de los conocimientos adquiridos, el deber de combatir la mediocridad, la importancia de desarrollar la creatividad, la necesidad de fomentar un ambiente armonioso y la necesidad de la vocación en el trabajo o las profesiones.

Algunos obstáculos que impiden el ejercicio ético es la indiferencia, la ignorancia, el desdén, la incomunicación, el silencio y la complicidad. Estoy segura que esta lista podrán ampliarla de manera importante, de acuerdo con sus experiencias de vida en todos los ámbitos en que se desenvuelve, pero la pregunta más importante no es el inventario de acciones inadecuadas que podamos tener, sino más bien qué estoy haciendo para prevenir y tener una vivencia que contribuya con el bien común.

El fenómeno moral tiene sobre todo dos facetas que son la justicia y la felicidad. En el ámbito de la justicia tiene sentido que existan normas que orienten la conducta y no solo consejos como en el caso de la felicidad y además tiene también sentido que esas normas pretendan universalidad, ya que se refieren a los mínimos de justicia que cualquier ser humano debería cubrir.

Con lo anterior pretendemos aproximarnos a las éticas deontológicas que se ocupan del deón, "del deber", más que los aspectos de la vida moral, la importancia de las éticas deontológicas es que se ocupan de la vertiente normativa del fenómeno moral como tal.

Enunciaremos que la felicidad es el fin del ser humano. Pensarán: ¿la felicidad?, pero ésta es muy relativa... y estamos de acuerdo con ello. Sin embargo, la felicidad tiene rostros y trajes diferentes que se adaptan de acuerdo con nuestro proyecto de felicidad.

Finalmente les invitamos a que se someta a un chequeo ético de las acciones que considere inadecuadas en su vida. Pregúntese si eso que está haciendo hace sentirle incómodo I. ¿Es equilibrado? ¿Es justo para los interesados tanto a corto como a largo plazo? ¿Favorecerá las relaciones benéficas entre las partes implicadas? II. ¿Cómo me sentiré? ¿Me sentiré orgulloso? ¿Me gustaría que mi decisión se publicara en los períódicos? ¿Me gustaría que mi familia se enterara? III. ¿Es legal? ¿Transgrediré las leyes o la política de la empresa?

El primer NO, que de a algunas de estas interrogantes, le ayudará a saber que lo que hace es incorrecto y que tarde o temprano asumirá la responsabilidad de las decisiones tomadas.

"A veces parece que los chicos buenos llegan de último, pero lo que ocurre es que corren otra carrera" Kenneth Blanchard

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Comisión Nacional de Rescate de Valores 2006